martes, septiembre 30, 2008

La llave

Anhelo tus besos, tus caricias..

Apareces, clavas tu mirada en mis ojos, cuál puñal en un tierno corazón rojo... que sangra...
mis ojos sangran amor por ti, mis lágrimas se convierten en besos, besos que impulsan mi cuerpo, lo convulsionan, para sacar del centro de mi alma todo el amor que siento por ti en forma de explosión...

Y ahí estás tú, y tus labios, dulces, pegajosos, casi empalagosos... tu lengua busca, y siempre me encuentra, caemos en aspiral al mundo de las caricias...

Me encantan las caricias que no piden permiso, las que surgen porque sí, esas que aparecen por puro instinto animal..

Me comes, me humedeces, amas cada centímetro de mi piel, me besas, me agarras de golpe... siento caer tus gotas de placer en mi cara, y es ahí cuando sé que tu cuerpo tan sólo lo forma la pasión..

sí...
te adentras en mí...
exploras mi interior, llegando hasta el final... rozas mi elixir, lo tocas, lo presionas, y exploras en él...
Eres una explosión cuando sólo yo te veo, y me excita el sentir que sólo yo tengo la llave para abrir tu caja de pandora.. la llave para abrir esa puerta que te incita a la locura, a la dulce agonía, al desespero de darme toda tu pasión, entregándome toda tu esencia, para irla administrando por todo mi cuerpo, cual perfume se tratase...

Y es que teniendo esa llave, por tan sólo unos instantes, siento que soy dueña de ti, y tú dueño de mí, una simbiosis obligada que tenemos que zanjar... o hacer que dure para siempre.

Teniendo esa llave, siento la tentación de querer abrir la puerta una y otra vez...
Y es que ahora, quisiera abrirla todas las veces que se me antojara...


Uff...